La madera

La madera ha sido un material tradicionalmente empleado en la edificación. Los antiguos sistemas constructivos con madera han ido evolucionando a lo largo de los siglos de forma distinta en función de las condiciones climáticas y sociales de cada zona.

Por dicho motivo pueden apreciarse desde sistemas con madera muy simples a sistemas altamente sofisticados y exigentes. En todo caso, en muchos lugares la madera sigue y debe seguir jugando un papel importante en el proceso edificatorio.

tronco de madera

La madera que se usa en la construcción en España proviene de bosques y plantaciones forestales gestionados de forma sostenible que, incluso, en muchos casos incorpora una certificación externa emitida por terceras partes (PEFC, FSC, etc.) que acredita que las prácticas realizadas tanto en la gestión forestal como en toda la cadena de custodia asociada al proceso de transformación se han llevado a cabo siguiendo estrictos criterios de protección medioambiental y social.

 

Características de la madera como material de construcción

La madera tiene  una serie de propiedades que la hacen muy adecuada para el sector de la construcción. Es un  material natural, sano, renovable y recuperable.

1. Eficiencia energética. Poco gasto energético en el proceso de fabricación, transformación, transporte y puesta en obra, debido a su estructura celular. Bajas emisiones de CO2 a la atmósfera

2. La madera es material resistente y ligero

3. Excelente comportamiento al fuego

4. Durabilidad. Material excelente en polideportivos cubiertos, piscinas…

5. Material confortable (aislante acústico, aislante térmico…)

6. Variedad de tableros y maderas favorecen su uso en acabado exterior e interior

7. La madera es valorizable. Reutilización, reciclaje ,aprovechamiento energético como biomasa

8. La madera es material renovable. Material biodegrabable con capacidad de fijación de CO2.

 

Bajo consumo energético. En su proceso de “fabricación” el árbol utiliza una energía no fósil e infinitamente renovable, como es la solar. Pero, por otra parte, y debido a su estructura y baja densidad, el consumo de energía en los procesos de transformación, transporte y puesta en obra es bajo y por lo tanto, los será también las emisiones CO2 y del resto de los gases que provocan el efecto invernadero.

 

Ventajas resistentes. La madera es un material ligero con una relación elevada entre resistencia y peso. Esta relación, en tracción y compresión paralela a las fibras, es similar a la del acero pero superior, en el caso de tracción, a la del hormigón.

En cambio, comparada con estos dos materiales, el módulo de elasticidad es bajo aunque no así la rigidez específica (relación entre elasticidad y densidad), que vuelve a ser muy similar en los dos materiales antes citados.

 

Comportamiento ante el fuego. Aunque la madera es un material combustible e inflamable tiene la virtud de poseer un comportamiento predecible a lo largo del desarrollo del incendio, ya que la pérdida de sección se puede considerar constante en el tiempo. Cuando la madera o cualquier material derivado de ella se encuentran sometidos a un incendio generalizado, la superficie expuesta al mismo se inflama creando rápidamente una capa carbonizada aislante que incrementa su protección natural (el carbón vegetal es un gran aislante térmico).

Al ser la madera un mal conductor del calor, la transmisión hacia el interior de las altas temperaturas es muy baja, por lo que se puede considerar que la madera que no ha sido carbonizada mantiene sus características resistentes en condiciones normales,
pese a la actuación de incendio. Este comportamiento es la base de una notable resistencia estructural al fuego.

 

Durabilidad. Con un diseño y puesta en obra correctos, las soluciones constructivas con madera pueden llegar a ser muy durables. Este hecho es fácilmente constatable a través de la observación de las numerosas obras que con cientos de años de antigüedad a sus espaldas han llegado hasta nuestros días en perfecto estado de conservación.

Por otra parte, la madera es un material resistente a la acción de un gran número de compuestos químicos, presentando un
mejor comportamiento que el hierro y los aceros normales a la acción de los ácidos y de las soluciones de sales de ácidos.

En estos ambientes la madera es un excelente material constructivo ya que evita las siempre costosas labores de mantenimiento.
Este hecho, por sí solo, explica el notable incremento de su uso en piscinas y polideportivos cubiertos, en recintos industriales  y, más recientemente, en recintos comerciales.

Ventajas constructivas.

Adaptabilidad. La madera se adapta a prácticamente cualquier estilo, permitiendo y fomentando la originalidad de los diseños. Este material permite salvar grandes luces, apertura de grandes huecos, adaptación al entorno y una enorme variedad de texturas, formas y colores. La posibilidad de elegir, como acabado exterior, entre diversos tipos de tableros y maderas tratadas multiplica las posibilidades.

Tiempo de montaje. Por su ligereza y fácil ajuste en obra, las estructuras de madera permiten aminorar los tiempos de montaje con respecto a otros materiales. El empleo de elementos estructurales normalizados y la prefabricación en taller
permiten disminuir drásticamente los tiempos de ejecución de una obra. Además, el uso de sistemas constructivos con madera propicia la construcción en seco, lo que reduce los problemas asociados a la presencia de agua y en obra durante la ejecución.


 Ventajas de confort. Las casas de madera proporcionan una agradable sensación de confort a sus habitantes. Esto es debido a que  la madera mantiene un equilibrio higroscópico con el medio, tomando o cediendo humedad hasta alcanzar el equilibrio. Por dicho motivo, la presencia de madera en una vivienda regulariza la humedad del medio interior.

Por otro lado la madera es un material que presenta una buena absorción de las ondas acústicas, lo que se traduce en una reducción de la reverberación de las ondas sonoras y en una mejora del confort acústico interno de los edificios. La madera es un buen aislante térmico, lo que reduce el consumo de energía en el uso de los edificios.

 

División de la parte maderable del tronco.

La parte maderable del tronco se divide en albura, duramen y médula.

La albura. Es la madera proveniente de la zona exterior del tronco, de coloración generalmente más clara que el resto. La albura suele ser menos densa y menos durable al ataque de los xilófagos, pero más fácilmente impregnable que el duramen. Por lo tanto, la protección frente insectos y hongos suele ser más sencilla.

El duramen. Es la madera procedente de la parte interior del tronco. Suele exhibir una coloración generalmente más oscura que la albura, así como una mayor durabilidad. Las diferencias con la albura, son más o menos acusadas, según la especie. El duramen suele ser menos impregnable a los productos de acabado y protección.

La médula. Es los restos del tejido vascular primario, que se sitúan en el centro del tronco, representando tan sólo un pequeño porcentaje del mismo. Suele estar formada por un tejido más blando y poroso, normalmente sin capacidad mecánica. Usualmente, la aparición de la misma en una pieza está considerada como indeseable estéticamente, motivo por lo cual suele estar excluida su presencia en las clases de calidad más elevadas.